Isquemia cerebral: qué es, síntomas, tipos y factores de riesgo

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La isquemia cerebral es una afección que se produce cuando los vasos sanguíneos que llegan hasta el cerebro se estrechan y obstruyen, causando lesiones importantes al órgano central del sistema nervioso.

Si el flujo sanguíneo se corta del todo el cerebro no podría recibir los nutrientes y el oxígeno necesarios para su supervivencia y funcionamiento normal, lo que conlleva la muerte de las células cerebrales y un daño irreversible en nuestro organismo.

Generalmente, estos accidentes cerebrovasculares isquémicos pueden causarse por la aparición de un coágulo o la formación de una placa en un vaso sanguíneo que termina por bloquear la actividad normal de las arterias y las venas, interrumpiendo así la circulación normal.

Por este motivo, es difícil prever un accidente de este tipo ya que cuando se identifican los síntomas es demasiado tarde.

Esta aparece de forma repentina pero hay situaciones que pueden actuar como factores agravantes, por ejemplo: tener problemas de hipertensión, niveles de colesterol alto, obesidad mórbida, tabaquismo o sufrir de estrés.

Factores de riesgo para sufrir una isquemia

La isquemia cerebral, también conocida como ictus, ocurre de forma inesperada, por lo que no se puede pronosticar cuándo puede atacar a un paciente. Lo que sí podemos identificar de forma clara son los factores de riesgo para sufrir un accidente cerebral.

Existen personas que, por sus condiciones de salud, están más predispuestas a sufrir un ictus. Si prestamos atención a estos factores de riesgo, podremos disminuir considerablemente las probabilidades de padecerlo. Tensión arterial

Tensión arterial

Las personas que sufren de hipertensión arterial tienen muchas más probabilidades de sufrir un ictus. De hecho, este tipo de condición arterial es la mayor causa de isquemias cerebrales.

Tener la tensión alta puede incrementar hasta 5 veces el riesgo de sufrir una isquemia o una hemorragia cerebral. Por ello, si sufres de hipertensión, es recomendable que visites a tu cardiólogo de forma regular para controlar los valores de tu organismo.

Colesterol alto

Controlar los niveles de colesterol en tu cuerpo no sólo reduce considerablemente los riesgos de sufrir un accidente cerebrovascular, sino que también mejora la salud de tu organismo.

Una dieta adecuada va a fortalecer la salud de nuestras arterias y evitará obstrucciones en los vasos sanguíneos. Lo ideal es mantener una dieta rica en fibras y disminuir el consumo de grasas saturadas.

Diabetes

Tener diabetes se asocia con un mayor riesgo de sufrir un ictus isquémico, ya que existe una relación directa entre el grado de intolerancia a la glucosa y los problemas circulatorios que pueden causar los coágulos que obstruyan el suministro sanguíneo al cerebro.

Diabetes

Por ello, debemos mantener una dieta baja en azúcares y una rutina de ejercicios para vigilar nuestro peso.

Sedentarismo

Tener un estilo de vida sedentario aumenta las probabilidades de riesgo de un ictus tanto en varones como en mujeres. El ejercicio físico aumenta la sensibilidad a la insulina y, por lo tanto, reduce el porcentaje de sufrir diabetes.

La mayoría de los planes para la prevención del ictus recomiendan realizar ejercicio físico de intensidad moderada a diario como, por ejemplo, caminar a buen paso durante 30 minutos.

Tabaquismo

El consumo constante de cigarros constituye también un importante factor de riesgo para sufrir un ataque de isquemia cerebral o cualquier accidente cerebrovascular.

Se han realizado un sinfín de estudios donde se observa que los fumadores tienen un riesgo tres veces mayor de sufrir un ictus que los no fumadores (el riesgo aumenta en la mujeres fumadoras).

El tabaquismo es un factor de riesgo

Los fumadores pasivos, o que conviven en un ambiente lleno del humo del cigarrillo, también tienen un mayor riesgo de ictus debido a que la exposición pasiva al humo aumenta el riesgo de progresión de la aterosclerosis.

La mejor forma de disminuir estas probabilidades es dejar de fumar y controlar el consumo de alcohol también.

Anticonceptivos hormonales

Las hormonas de las pastillas anticonceptivas pueden favorecer la formación de coágulos ya que disminuyen los niveles de estrógeno en el organismo, lo que aumenta la probabilidad de sufrir una isquemia.

Según las últimas investigaciones, el riesgo para las mujeres es relativamente bajo. Sin embargo, se recomienda limitar su uso en mujeres mayores de 30 años que además tengan hipertensión, obesidad y sean fumadoras.

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¿Conoces los síntomas del ictus?

Como ya sabemos, es imposible prever cuándo una persona puede sufrir un ictus; sin embargo, sí se pueden disminuir los factores de riesgo manteniendo una dieta adecuada.

Lo más importante es saber reconocer los síntomas de un accidente cerebrovascular ya que cuanto más rápido se actúe menores serán las consecuencias para el cerebro. Veamos a continuación cuáles son los síntomas del ictus cerebral:

La falta de fuerzas es un primer síntoma.

Falta de fuerza

El primer síntoma durante un ictus es la pérdida de fuerza en las extremidades del cuerpo. Normalmente se siente la falta de fuerza, hormigueo y poca sensibilidad en brazos y piernas del mismo lado del cuerpo.

El ictus afecta directamente a las neuronas del cerebro y también, de forma indirecta, a los músculos, ya que estos dependen de las órdenes mandadas por el sistema nervioso. Esta falta de fuerza también se puede sentir en en la cara o en diferentes partes del cuerpo.

Boca torcida

El fallo en la comunicación entre el cerebro y los músculos se hace más evidente en el rostro. Cuando una persona sufre de un accidente cerebrovascular lo más probable es que sienta que pierde sensibilidad en la cara, causando que su boca quede torcida y no pueda realizar tareas cotidianas como beber agua o sonreír.

Mareos

Las personas que comienzan a sufrir un ictus pueden presentar mareos y falta de equilibrio al levantarse. Esto se debe a que la isquemia cerebral está afectando a las zonas del cerebro encargadas del equilibrio y la estabilidad.

Otro síntoma son los mareos

Visión doble o pérdida de visión

Pueden aparecer problemas súbitos de visión que pueden afectarán a uno o a ambos ojos.

Es importante destacar que, aunque este es un síntoma que nos obligará a acudir cuanto antes a un hospital, también debemos saber que existen trastornos que no tienen nada que ver con el ictus y sus consecuencias pero que también son capaces de producir este síntoma.

Dificultad para hablar

Las alteraciones del lenguaje pueden presentarse de forma repentina si se está sufriendo de un ictus. Este tipo de dificultades se debe a que el cerebro ha sufrido lesiones importantes en las zonas amplias de la corteza cerebral que son bastante vulnerables.

Si te encuentras en una conversación y de pronto tienes dificultad para articular las palabras o construir una frase, podría tratarse de un ictus. De igual forma, si no eres capaz de entender las palabras, como si te hablaran en otro idioma, podría ser señal de un accidente vascular.

Dolor de cabeza repentino

Este tipo de síntomas puede confundirse fácilmente con un ictus cerebral. Los dolores de cabeza repentinos son una señal de alarma. Si este dolor no se calma con el pasar de las horas y genera otros síntomas graves debes acudir rápidamente al médico.

Hay que tener cuidado con los dolores de cabeza repentinos

Desmayos

Debido a los mareos y pérdida de visión es muy común que la persona que sufre un ictus pueda perder el conocimiento. Sin embargo, este es otro síntoma que puede causar confusión. Si este desmayo lleva a la incontinencia de los esfínteres, acude a un médico de urgencia.

¿Hay distintos tipos de isquemias?

El ictus es la condición generada por la falta de flujo sanguíneo en el cerebro y es la causante de graves lesiones en nuestro sistema nervioso. El ictus puede separarse en dos tipos según la causa de la falta de irrigación sanguínea en el cerebro.

Veamos con detalle los tipos de isquemias cerebrales que existen:

Ictus isquémico

A este tipo de ictus también se le conoce como isquemia cerebral. Se produce cuando la falta de riego sanguíneo está causada por la presencia de un coágulo que obstruye alguno de los vasos sanguíneos que alimentan el cerebro. A esta condición también se le conoce como trombosis o embolia.

Nos referimos a una trombosis cuando el coágulo se ha formado en la pared de la arteria cerebral, mientras que una embolia se trata de un coágulo que se ha originado en otro punto del cuerpo y ha viajado por el torrente sanguíneo hasta afectar a uno de los vasos cerebrales.

Ictus hemorrágico

A este tipo de accidente cerebrovascular también se le conoce como hemorragia o derrame cerebral. Se produce cuando la falta de irrigación sanguínea en el cerebro está causada por la rotura de un vaso, causando una pérdida interna de sangre.

La isquemia silenciosa

La isquemia silenciosa

La isquemia cardíaca se produce cuando alguna de las arterias del cuerpo se estrecha u obstruye momentáneamente, impidiendo que la sangre oxigenada llegue al músculo cardíaco.

Si la isquemia es grave o se tarda demasiado en acudir a un médico, este puede dar lugar a un ataque al corazón y la consecuente muerte de tejido cardíaco.

En la mayoría de los casos, una interrupción momentánea del flujo de sangre al corazón causa el dolor de la angina de pecho. Sin embargo, en algunos casos este ataque no produce dolor. Por eso se le llama isquemia silenciosa.

Factores de riesgo

Al igual que con el ictus cerebral, es imposible determinar cuándo un paciente va a sufrir un ataque de este tipo. Sin embargo, podemos identificar una serie de factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades de sufrir una isquemia silenciosa:

  • Ataques cardíacos previos: las personas que hayan sufrido ataques al miocardio aumentan considerablemente sus probabilidades de presentar algún episodio de isquemia silenciosa.
  • Enfermedad arterial coronaria: toda condición que debilite las arterias del corazón implica un riesgo considerable de sufrir una isquemia cardíaca.
  • Diabetes: los niveles de insulina pueden afectar al corazón como también el aumento de peso u obesidad.
  • Presión arterial alta (hipertensión arterial): si presentas hipertensión arterial debes realizar chequeos periódicos con el cardiólogo para controlar este tipo de enfermedades crónicas.
  • Tabaquismo: el humo del cigarrillo está directamente asociado con enfermedades y lesiones cardíacas.
  • Consumo abusivo de alcohol y drogas: pues debilitan nuestras funciones corporales y pueden causar problemas graves de salud.

Los ataques son un gran riesgoSíntomas

La isquemia silenciosa no presenta síntomas. Sin embargo, recientes investigaciones médicas han comprobado que si una persona ha tenido dolores fuertes en el pecho, posiblemente también haya sufrido episodios de isquemia silenciosa.

Diagnóstico

Para diagnosticar una isquemia cardíaca debes visitar a un cardiólogo para que realice los siguientes exámenes:

  • Prueba de esfuerzo: este examen puede mostrar cómo la sangre fluye por las arterias coronarias en respuesta al ejercicio constante. Esta prueba se realiza normalmente mientras el paciente corre en una cinta para hacer ejercicio.
  • El estudio Holter: este examen registra la frecuencia y el ritmo cardíaco durante un período de 24 horas mediante el uso de un electrocardiograma portátil que debe llevar el paciente. Los médicos pueden imprimir y leer los datos registrados a fin de determinar si el paciente tuvo episodios de isquemia silenciosa.

Monitoreo de Holter

Tratamiento de la Isquemia Cardíaca

El tratamiento de la isquemia es bastante similar al de cualquier otro tipo de enfermedad cardiovascular. Además del tratamiento clínico, el médico te aconsejará que realices los siguientes cambios en el estilo de vida:

  • Dejar de fumar.
  • Controlar la presión arterial alta, el colesterol y la diabetes.
  • Limitar el consumo de alcohol.
  • Adoptar hábitos alimenticios saludables.
  • Comenzar una rutina de ejercicio aprobado por el médico.

También se pueden realizar intervenciones quirúrgicas si la isquemia cardíaca es bastante grave. En este tipo de cirugías se busca aumentar el flujo de sangre en las arterias (cateterismos o bypass).

De igual forma, el médico puede recetar anticoagulantes o aspirinas para reducir el riesgo de aparición de trombosis en las arterias. Si quieres saber más sobre el Ictus y concienciarte de los riesgos que conlleva puedes informarte en la Federación Española de Ictus.

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